Arquitectura bioclimática en las aulas [Juan Ponce]

En décadas pasadas, la Generalitat Valenciana ha construido decenas de escuelas nuevas. Pero las ha construido sin aplicar los conocimientos técnicos del siglo XXI. Por el mismo precio, Compromís las hubiésemos construido con criterios bioclimáticos, adaptadas a los condicionantes de nuestro clima mediterráneo. Ahora nuestros hijos estarían disfrutando de unas temperaturas agradables en las aulas, lo que les permitiría estudiar fructíferamente a pesar de las altas temperaturas actuales.

Tanto en invierno como en verano se conseguiría mejor climatización sin gastar energía, gracias a un diseño solar pasivo: orientación del edificio para que no entre el sol en verano y sí entre en invierno, que las ventanas tengan dispositivos externos para sombrear la fachada en la que da el sol, aulas y pasillos con ventilación cruzada, etc. Todo eso, además de confort térmico, hubiese rebajado considerablemente la factura energética de nuestras escuelas e institutos.

A mi hija, que está padeciendo el calor en el aula, le he comentado esta manera de eficiente de construir y me ha preguntado ¿Y por qué no diseñan así los arquitectos? Porque parece que o no conocen estas técnicas, o no les interesan estos temas, desgraciadamente. Y sobre todo porque la Administración no se preocupa por el confort de la gente, ni por el consumo energético, ni por el cambio climático. En todo el mundo, y también aquí, existen ejemplos de edificios construidos que no gastan casi energía en climatización.

¿Y qué podemos hacer ahora? Nosotros planteamos la rehabilitación energética de los edificios escolares por que afectará positivamente al rendimiento escolar y al bienestar. Existen medidas sencillas y económicas que ayudan a paliar el calor: plantar árboles de hoja caduca ante las fachadas para que en verano se tamice el sol mientras que en invierno cuando cae la hoja entre el sol calentando las aulas. La obertura de ventilación controlada, de paneles textiles, de reforma de las fachadas orientadas al Este…

Esta inversión tendría varios efectos beneficiosos, además de la mejora del confort térmico: ahorro energético del 50 al 80 %, ahorro en combustibles fósiles importados cada valenciano pagamos 2.000 euros en importar petróleo, gas…, lucha efectiva contra el cambio climático, fomento de la autonomía energética, etc. además de crear trabajo intensivo en mano de obra.
Si el Consell no sabe hacerlo, nosotros si sabemos hacer construcciones para cuidar a nuestros hijos, y muy pronto las haremos.

Article publicat originalment en Levante-EMV

Arxivat en: Blog

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